A simple vista, una pared lisa y recién pintada transmite una sensación de vivienda cuidada y bien conservada. Sin embargo, en muchas reformas nos encontramos con una realidad muy distinta: detrás de un trasdosado de pladur o de un revestimiento antiguo se esconden humedades, filtraciones o graves deterioros que han permanecido ocultos durante años.
Por eso, antes de comprar una vivienda o de iniciar una reforma, es fundamental conocer qué puede esconder una pared aparentemente perfecta.
Un trasdosado consiste en colocar una nueva pared delante de la pared original, normalmente mediante una estructura metálica y placas de yeso laminado (pladur) o con otros sistemas de revestimiento.
Se utiliza por diferentes motivos:
- Mejorar el aislamiento térmico.
- Corregir paredes irregulares.
- Ocultar instalaciones eléctricas o de fontanería.
- Renovar el aspecto de una vivienda sin realizar grandes trabajos de albañilería.
Cuando está correctamente ejecutado, es una solución técnica muy eficaz. El problema aparece cuando se utiliza para ocultar patologías existentes en lugar de solucionarlas.
CASO REAL
Un salón precioso con un trasdosado en material plástico pintado en rojo que estaba en el momento de la compra y que los dueños daban por hecho que era por decoración.
En el momento de la reforma del suelo de la vivienda junto con las paredes descubrimos que el motivo de ese trasdosado era consecuencia de filtraciones de agua que venían desde la fachada.
Se realizó la intervención pertinente desde dentro de la vivienda, y además se renovó la unión exterior del cerramiento con la fachada. Se notificó a los propietarios de la situación y la comunidad era conocedora de la necesidad de subsanar los problemas en su fachada.

